domingo, 23 de septiembre de 2007

Bitácora (17 y 19 de septiembre)

Decimoctava sesión- 17 de septiembre

Durante esta sesión, retomamos uno de los títulos para ensayos de Teoría del Conocimiento pasados. Éste exigía responder a la diferencia que existe entre saber nadar, conocer un amigo, conocer sobre un hecho histórico y saber sobre una teoría científica (aunque, ahora que lo pienso, no estoy muy seguro si así es cómo el título se refería a las últimas dos). Para realizar la actividad, nos dividimos en parejas y cada uno de nosotros analizó específicamente una de las situaciones. Mi compañero Javier Lozano y yo tomamos el caso de conocer a un amigo y fuimos los primeros en exponer nuestras conjeturas y conclusiones

Así pues, lo que aprendimos a partir de esta sesión se concentró en los análisis que realizamos respecto al tema. Nosotros mencionamos, por ejemplo, que de una persona se pueden conocer tres aspectos: (1) Físico, (2) psicológico y (3) emocional. Sugerimos que el primero se define mediante la percepción sensorial y, cuando aplica, a través del lenguaje (refiriéndonos a que se nos describa la apariencia de la persona). A su vez, comentamos que el segundo se conoce mediante las experiencias, las asociaciones (creo que la maestra llamó a esto: «transferencia»), la razón y el lenguaje. Finalmente, dijimos que el tercer aspecto se define a través de la emoción, la empatía y la intuición.

De este modo, cabe agregar que la sesión de hoy fue muy agradable. El tema sobre cómo conocer personas siempre logra llamarme la atención por gustos personales, así que cualquiera diría que el caso me vino como anillo al dedo. Si bien nos faltó algo de tiempo para terminar nuestra exposición, ya la concluiremos la próxima clase.

Decimonovena sesión- 19 de septiembre

La sesión de hoy constó en continuar la actividad de la clase pasada. Mi compañero Javier Lozano y yo terminamos de exponer nuestras conjeturas acerca de cómo se conoce a un amigo (o a una persona en general) y enseguida se prosiguió a comentar acerca de cómo se sabe nadar. La presentación de este último caso fue dirigida por Roberto Aldaba y Alfredo Barreto. De acuerdo a ellos, la diferencia entre saber cómo nadar y conocer cómo nadar yace en diferenciar la teoría y la práctica. Si su idea es correcta, conocer cómo nadar se refiere a la teoría, a estar consciente de que mover los brazos hacia atrás empuja el agua y, en respuesta, el agua empuja a uno hacia delante, por decir un ejemplo. Por otro lado, saber cómo nadar se refiere a la práctica, a estar consciente de que, al momento de estar en agua, uno puede nadar en verdad.

De tal manera, el tema me pareció muy bueno. Las ideas que se aportaron se me hicieron coherentes y la forma en que se expuso fue muy buena, pues se dieron ejemplificaciones realmente claras. Algo que me llamó la atención fue la pregunta que hice: Si alguien sabe nadar, pero luego sufre un accidente que lo deja incapaz de ello (queda paralítico, verbigracia), ¿significa esto que ha dejado de saber cómo nadar? Así pues, la sesión fue cómoda. Ahora queda esperar a que nuestros otros dos compañeros que aún faltan por exponer nos comenten sobre sus conclusiones durante la próxima sesión.

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