8 de agosto
Hoy trabajamos en una actividad que tiene como base la persuasión en la publicidad. Sin embargo, un equipo le tocó estar a favor y el otro en contra de un determinado tema. En este caso, fue las armas nucleares. Para representar la postura a favor, mi equipo intentó demostrar por medio de un mapa que las pruebas de armas se haría en un lugar remoto en el Pacífico y no había causa de mayor alarma. Esta idea falló inmediatamente en cuanto vimos cómo dibujabamos. Como plan B, le dimos un toque nacionalista al anuncio. El lema era sencillo: O se hacía por el bien del país, o nos quedabamos en el olvido. Y bueno, pues también usamos recursos como los colores llamativos, letras mayúsculas y los colores nacionales para manipular el pensamiento. Si bien una imagen vale más que 1 000 palabras, me di cuenta que se puede manipular fácilmente, ya sea por el brillo, selección de colores, tamaño, posición, etc.
Todo esto me parece muy interesante, porque aunque no nos guste, es así como gira el mundo. Se dice lo que conviene y se suaviza lo que no, si es que acaso se dice. El problema es saber cuándo la persuasión se convierte en un carnaval de mentiras o medias verdades; cuándo el político deja de hacer su campaña y empieza a manipular; y cuándo se deja de promocionar el artículo para convertirlo en un producto divino. A mí me parece algo extraño que a veces no me doy cuenta que estoy bajo todas estas influencias, o si en realidad me afectan o no.
10 de agosto
En esta clase seguimos con la persuasión, pero ahora dirigida hacia ejemplos reales. Por ejemplo, vimos cómo la misma imagen puede ser alterada levemente (pe. hacerla menos brillosa) para darle un contexto emocional totalmente diferente al original. Y a veces, como se pueden sacar de su contexto, los medios amarillistas pueden crear una crónica que no necesariamente es 100% verdadera.
Después de esta presentación del tema, nos tocó ahora a nosotros ser los escandalosos y buscar una imagen para modificarla y hacerla transmitir otro mensaje. Mi compañero y yo optamos por una imagen política de Jorge Arbusto (para disfrazarle) y tratamos de ver qué se podía alterar. Ahora me doy cuenta que estas imágenes son un arma de doble filo, porque con sólo alterar contraste y hacerla más borrosa, Jorge y sus consejeros se veían medio mafiosos, cuando en realidad estaban fimrando una enmienda. Y bueno, en mi opinión, no hay que ir tan lejos con un software de edición. Simplemente con una imagen fuera de contexto, y la selección adecuada de palabras y el tamaño de la imagen, se puede crear una situación diferente. Un ejemplo, la foto del periódico cuando México ganó el mundial sub 17. Ésta era enorme en primera plana y con colores vivos y una iluminación tremenda. Pero unos meses después, (no sé si fue otra vez la sub 17, o la sub 20), la mención de su derrota sólo abarco una imagen de unos 10 por 10 cm.
viernes, 10 de agosto de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Es verdad, cuando mencionas " A mí me parece algo extraño que a veces no me doy cuenta que estoy bajo todas estas influencias, o si en realidad me afectan o no" es difícil determinarlo.
Si tienes ciertas preferencias (positivas o negativas) con algunos políticos, por ejemplo, es porque TÚ lo decidiste o ¿estás siendo manipulado por la persuasión?
¿Hasta qué punto no lo estamos?Interesantes conclusiones.
Es verdad, cuando mencionas " A mí me parece algo extraño que a veces no me doy cuenta que estoy bajo todas estas influencias, o si en realidad me afectan o no" es difícil determinarlo.
Si tienes ciertas preferencias (positivas o negativas) con algunos políticos, por ejemplo, es porque TÚ lo decidiste o ¿estás siendo manipulado por la persuasión?
¿Hasta qué punto no lo estamos?Interesantes conclusiones.
Publicar un comentario