domingo, 23 de septiembre de 2007

17 y 19 de septiembre

Como ando algo cansado, venimos de un viaje InterCAS, y la actividad se trató de lo mismo en ambas sesiones, no separaré la actividad en días, sino que hablaré en ella en sin divisiones. Se nos dio un título para sacarle las cuestiones de conocimiento, pero como era muy largo, se nos asignó solamente un aspecto a cada pareja. A Alfredo y a mí nos tocó la cuestión entre conocer y saber nadar para después exponerla a la clase.

Humberto y Javier trabajaorn en un análisis de cómo se conoce a un amigo. Ellos dijeron que esto se daba en 4 etapas y seguían cierto orden. Para una comunicación frente a frente, estas etapas son precepción, razón/lenguaje y por útlimo, emoción. De repente por ahí surgió la duda de que sí la emoción realmente era la última etapa, pero dijeron que estas etapas eran intercambiables entre sí. No necesariamente deben seguir ese orden. A partir de ese comoentario, se clafiricó esa duda. Alfredo y yo expusimos en la siguente sesión. Aquí tratamos establecer la diferencia entre saber y conocer nadar. Antes que nada, definimos que conocer nadar es tener en mente la teoría y el estilo para nadar, por ejemplo, todas las técnicas de natación. Por otro lado, saber nadar implica que haya una conexión mente-cuerpo para que en realidad se pueda aplicar ese conocimiento. ¿Puede ir uno antes que el otro? Probablemente sí. Quizás sea mejor en casos normales saber nadar, de tal manera que sea sólo de supervivencia. En cambio, si es alguna competencia o algo por el estilo, aquí coviene tener la combinación de ambas. Y bueno, pues a partir de saber cómo nadar, se crea un paradigma y se vuelve algo que ya no se tiene que poner tanto empeño para realizarlo, por ejemplo, caminar. En fin, no pudimos acabar bien la exposición. Me di cuenta que es necesario afirmar muchas cosas y muchas palabras que se usan, como "experiencia". Fue fácil definir en primera instancia esta cuestión, sin embargo, los "peros" (implicaciones) pueden llegar a ser bastante complicadas e incluso medio filosóficas.

Y bueno, el viernes no hubo sesión porque nos fuimos a lo de InterCAS. Por último, dejo esta ironía que experiencié en el viaje. Supuestamente el viaje era de 5 o 6 horas. Todos conocíamos ese dato. Pero ya al estar en el camión, sabíamos que eran como 8 o 9 horas. ¿Qué mejor manera de ilustrar la diferencia entre conocer y saber?

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