Decimoquinta sesión- 10 de septiembre
La sesión de hoy trató sobre lo que son las cuestiones de conocimiento, qué implican y cómo formularlas. Para ello, la profesora nos trajo bastantes títulos de estudio que habían sido usados por generaciones anteriores durante las clases de Teoría del Conocimiento. A la larga, entre todos nos concentramos en uno de éstos y tratamos de prepararlo para un análisis ensayístico. No obstante, tuvimos problemas al definir algunas de las palabras que contenía, principalmente, respecto a la diferencia entre «saber» y «conocer».
Así pues, con tanto ensayo y presentación que la clase nos pide hacer, me gusta pensar que esta sesión nos ayudó mucho a comprender las bases para realizar dichos trabajos. En cuanto a la definición de problemas de conocimiento, pues yo terminé diciendo que cuando conocemos algo nos referimos a personas, objetos, lugares y demás –dígase, cosas concretas- y que cuando sabemos algo estamos hablando de conceptos abstractos como ideas o sentimientos. Aunque bueno, sólo Dios sabe o conoce (o quizá ni siquiera él sepa o conozca) la diferencia entre «saber» y «conocer».
De cualquier modo, la clase de hoy fue entretenida. Me pareció interesante revisar viejos títulos de ensayo y se me hizo curioso que, inmediatamente al leer algunos de ellos, sin querer comencé a formularles respuesta (casi parece que mi mente se está acostumbrando a trabajar al estilo teoría del conocimiento, aunque admito que no sé si eso sea bueno o no).
Decimosexta sesión- 12 de septiembre
Esta clase le dio continuidad a la anterior tras retomar el tema de las cuestiones de conocimiento. La actividad se enfocó en elegir un caso de la vida real y formular cuestiones a partir de éste. Entre mi compañero Javier Lozano y yo trabajamos la situación de Plutón y el hecho de que actualmente éste ha dejado de ser un planeta. Propusimos cuestiones como: ¿qué implica que Plutón ya no sea un planeta?, ¿Quién dice qué es un planeta y qué no?, ¿Qué implicaría oponerse a la nueva posición de Plutón?, ¿En qué medida afecta todo esto a la sociedad? y demás.
Por ende, cualquiera diría que en esta clase salieron muchísimas más preguntas que respuestas. Afortunadamente, supongo que ese era el caso, pues considero que mis compañeros y yo nos estamos volviendo diestros en cuanto a esto de las cuestiones de conocimiento. Y ¿quién sabe? Quizá para nuestro próximo ensayo realmente pueda observarse una mejoría en la evaluación del criterio A por lo mismo.
Así, la clase de este día me pareció agradable. Los casos que tratamos se prestaban muy bien para el análisis epistemológico y pudimos trabajar a gusto con ellos. Ahora bien, admito que cada vez me parece más gracioso cómo todas las cuestiones que hacemos se parecen mucho a los títulos de ensayo con eso de “qué implica…” y “en qué medida…”. Siento por fin estamos entendiendo lo que es Teoría del Conocimiento.
Decimoséptima sesión- 14 de septiembre
En esta ocasión tratamos un tema muy interesante: la belleza. Inmediatamente me vinieron varios recuerdos a la mente. Por ejemplo, para los que no sepan, yo disfruto mucho de hacer retratos a lápiz. Cuando muestro mi carpeta de obras a distintas personas, la mayoría de ellas no puede evitar preguntarme por qué dibujo sólo mujeres, a lo cual siempre respondo diciendo: “El arte se trata de representar lo bello. Y ¿qué más bello que la mujer?”. Así pues, la clase entera fue una especie de debate por definir que es belleza y que no. Formulamos cuestiones de conocimiento al respecto y propusimos varias ideas.
En mi opinión, la belleza no existe. El término lo inventaron las personas y, por lo mismo, cada quien puede tener una definición distinta al respecto que se ve influida por los filtros de uno: nacionalidad, religión, género y demás; como dicen: “La belleza yace en los ojos de quien la mira.”. Algo que mencione fue que, a mi parecer, existe una diferencia entre «embellecer algo» y «quitarle a algo lo feo», pero pues no tuvimos mucha oportunidad de discutir al respecto por asuntos ajenos a la clase. De cualquier modo, con todo esto de la lluvia de ideas y perspectivas, podríamos decir que aprendimos a llevar las cuestiones de conocimiento a un nuevo nivel.
Pues bien, el tema de la clase me encantó. Por alguna razón, hablar de belleza siempre me llama la atención (quizá porque la belleza causa atracción). Ahora queda terminar el trabajo pendiente y responder a esta pregunta:
Vas a juzgar un concurso de belleza en un país que por primera vez visitas. No quieres ofender a nadie y todos están contando contigo. ¿cómo le haces? ¿qué factores utilizarías?
La sesión de hoy trató sobre lo que son las cuestiones de conocimiento, qué implican y cómo formularlas. Para ello, la profesora nos trajo bastantes títulos de estudio que habían sido usados por generaciones anteriores durante las clases de Teoría del Conocimiento. A la larga, entre todos nos concentramos en uno de éstos y tratamos de prepararlo para un análisis ensayístico. No obstante, tuvimos problemas al definir algunas de las palabras que contenía, principalmente, respecto a la diferencia entre «saber» y «conocer».
Así pues, con tanto ensayo y presentación que la clase nos pide hacer, me gusta pensar que esta sesión nos ayudó mucho a comprender las bases para realizar dichos trabajos. En cuanto a la definición de problemas de conocimiento, pues yo terminé diciendo que cuando conocemos algo nos referimos a personas, objetos, lugares y demás –dígase, cosas concretas- y que cuando sabemos algo estamos hablando de conceptos abstractos como ideas o sentimientos. Aunque bueno, sólo Dios sabe o conoce (o quizá ni siquiera él sepa o conozca) la diferencia entre «saber» y «conocer».
De cualquier modo, la clase de hoy fue entretenida. Me pareció interesante revisar viejos títulos de ensayo y se me hizo curioso que, inmediatamente al leer algunos de ellos, sin querer comencé a formularles respuesta (casi parece que mi mente se está acostumbrando a trabajar al estilo teoría del conocimiento, aunque admito que no sé si eso sea bueno o no).
Decimosexta sesión- 12 de septiembre
Esta clase le dio continuidad a la anterior tras retomar el tema de las cuestiones de conocimiento. La actividad se enfocó en elegir un caso de la vida real y formular cuestiones a partir de éste. Entre mi compañero Javier Lozano y yo trabajamos la situación de Plutón y el hecho de que actualmente éste ha dejado de ser un planeta. Propusimos cuestiones como: ¿qué implica que Plutón ya no sea un planeta?, ¿Quién dice qué es un planeta y qué no?, ¿Qué implicaría oponerse a la nueva posición de Plutón?, ¿En qué medida afecta todo esto a la sociedad? y demás.
Por ende, cualquiera diría que en esta clase salieron muchísimas más preguntas que respuestas. Afortunadamente, supongo que ese era el caso, pues considero que mis compañeros y yo nos estamos volviendo diestros en cuanto a esto de las cuestiones de conocimiento. Y ¿quién sabe? Quizá para nuestro próximo ensayo realmente pueda observarse una mejoría en la evaluación del criterio A por lo mismo.
Así, la clase de este día me pareció agradable. Los casos que tratamos se prestaban muy bien para el análisis epistemológico y pudimos trabajar a gusto con ellos. Ahora bien, admito que cada vez me parece más gracioso cómo todas las cuestiones que hacemos se parecen mucho a los títulos de ensayo con eso de “qué implica…” y “en qué medida…”. Siento por fin estamos entendiendo lo que es Teoría del Conocimiento.
Decimoséptima sesión- 14 de septiembre
En esta ocasión tratamos un tema muy interesante: la belleza. Inmediatamente me vinieron varios recuerdos a la mente. Por ejemplo, para los que no sepan, yo disfruto mucho de hacer retratos a lápiz. Cuando muestro mi carpeta de obras a distintas personas, la mayoría de ellas no puede evitar preguntarme por qué dibujo sólo mujeres, a lo cual siempre respondo diciendo: “El arte se trata de representar lo bello. Y ¿qué más bello que la mujer?”. Así pues, la clase entera fue una especie de debate por definir que es belleza y que no. Formulamos cuestiones de conocimiento al respecto y propusimos varias ideas.
En mi opinión, la belleza no existe. El término lo inventaron las personas y, por lo mismo, cada quien puede tener una definición distinta al respecto que se ve influida por los filtros de uno: nacionalidad, religión, género y demás; como dicen: “La belleza yace en los ojos de quien la mira.”. Algo que mencione fue que, a mi parecer, existe una diferencia entre «embellecer algo» y «quitarle a algo lo feo», pero pues no tuvimos mucha oportunidad de discutir al respecto por asuntos ajenos a la clase. De cualquier modo, con todo esto de la lluvia de ideas y perspectivas, podríamos decir que aprendimos a llevar las cuestiones de conocimiento a un nuevo nivel.
Pues bien, el tema de la clase me encantó. Por alguna razón, hablar de belleza siempre me llama la atención (quizá porque la belleza causa atracción). Ahora queda terminar el trabajo pendiente y responder a esta pregunta:
Vas a juzgar un concurso de belleza en un país que por primera vez visitas. No quieres ofender a nadie y todos están contando contigo. ¿cómo le haces? ¿qué factores utilizarías?
R= La respuesta depende mucho de qué se esté juzgando: automóviles, mascotas, obras de arte, hombres, mujeres, etc. Supongo, entonces, que lo correcto sería no dejarme guiar por lo estético, sino también por otros factores como la calidad en general o la utilidad (cuando aplique, por supuesto). Por ejemplo, si se juzga la belleza de una persona, probablemente lo mejor sería no sólo apreciar su belleza física, sino su belleza psicológica y emocional a la vez; no sé, quizá haciendo preguntas generales, entrevistas o algo similar para ello. En medida de lo posible, también resultaría útil buscar que posea los rasgos considerados bellos en aquel país, para lo cual se puede intentar conciliar la perspectiva de uno mismo con la de otras personas que tengan conocimiento sobre esto. En fin, ahora he recordado por qué no me gusta compartir mi perspectiva de la belleza: a la larga, ya ni uno mismo está seguro de cree es bello y que no, ¿verdad?
No hay comentarios:
Publicar un comentario