Esta semana la actividad partió de una película titulada Thank You for Smoking. Este filme trata acerca de un “lobbyist” llamado Nick Naylor que trabaja para una compañía de estudios acerca del tabaco; se encarga de sostener relaciones públicas, persuadir a las demás personas para cambiar la consideración que se tiene hacia el hecho de fumar, y obtener la publicidad necesaria para lograr darle una imagen atractiva a los cigarros. Debido a que en las sesiones anteriores se estaba tratando el tema de la persuasión y las falacias comúnmente usadas, la película resultó de utilidad para efectos de este análisis: debido a la naturaleza del trabajo del protagonista, se pueden observar en él distintas técnicas de persuasión que, aunque se había practicado con ellas, no se había observado como pueden ser aplicadas en un contexto definido.
Así, resultó interesante observar cómo las falacias son el punto medular de la argumentación en la película y, muchas veces, en la vida real. Considero que esto se debe a que los argumentos falaces permiten llegar a conclusiones que, aunque parecen más precipitadas, son fáciles; los argumentos que no concuerdan exactamente con la lógica pasan desapercibidos y en la mayoría de los casos funcionan como buena técnica de persuasión. Me pareció interesante la manera mediante la cual aquellos que persuadían a favor del tabaco lo hacían, pero también los argumentos de aquellas personas que pretendían hacer una campaña de desprestigio hacia el tabaco fueron efectivos. La técnica más común de estos últimos era apelar a la lástima o al miedo; ejemplos de esto son las etiquetas que proponían para las cajetillas de cigarros donde se contendría a una calavera indicando “muerte” o “veneno”, o bien apelar a la lástima mediante imágenes como aquella de un niño con cáncer. Por su parte, quienes tenían la labor de promocionar el tabaco y evitar su desprestigio, en especial el protagonista Nick Naylor, debían basarse en la forma de conocer del lenguaje; siendo éste efectivo si se quiere persuadir. Además, se retomó la persuasión en la publicidad; la técnica que se usó fue buscar a artistas famosos para que éstos aparecieran fumando en las películas. De este modo, el hecho de fumar parecería algo de glamour para las personas, incluso podría dar un sentido de pertenencia. Aunque hubo algunas escenas que fueron omitidas por la maestra y se perdió continuidad de la película, esto sirvió para desarrollar el pensamiento creativo y hacer deducciones; fueron útiles las interpretaciones que se hicieron: mientras yo pensé que en la escena omitida el protagonista y una mujer estaban jugando ajedrez, otros pensaron que estarían hablando de negocios o discutiendo acerca de los efectos del tabaco.
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