Vigesimoséptima sesión- 08 de octubre
En esta sesión dimos los toques finales a la logística para preparar nuestras presentaciones de Teoría del Conocimiento, las cuales expondremos durante las siguientes dos clases. A la larga, mis compañeros y yo logramos proponer lo que podrían decirse «bases sólidas» para nuestro trabajo. Terminamos definiendo de manera concreta lo que serían nuestras ideas principales, los casos reales que usaríamos, el enfoque general del estudio y un par de cuestiones de conocimiento tentativas para considerar.
De tal modo, con esta sesión dimos el último paso. Es el movimiento final antes de que empecemos con «el juicio». Por suerte, me siento seguro de nuestro tema. En realidad considero que se presta muy bien para un análisis bastante completo y la verdad no da mucho trabajo llevarlo a cabo. Así pues, hoy también llegamos a la conclusión de que el otro equipo expondría primero –es decir, durante la siguiente sesión-. Por lo tanto, en estos momentos siento cierta curiosidad por ver como harán su presentación, ya que escuché varias de sus ideas y me parecieron creativas e interesantes.
Vigesimoctava sesión- 10 de octubre
Durante esta sesión, mis compañeros Luis Felipe García, Javier Lozano y Alfredo Barreto realizaron su presentación. Ésta trató sobre un estudio epistemológico respecto a los medios de propaganda (específicamente, un infomercial ficticio acerca de una compañía vendedora de seguros). Así pues, se tomó en consideración diversos aspectos de este tipo de técnica mercantilista, como el hecho que se usen estadísticas para enfatizar ciertos puntos con los cuales intentan persuadir a los compradores en potencia. Asimismo, se profundizó en la relevancia del papel que juega la emoción en estas circunstancias, principalmente el factor de apelar al miedo de una audiencia como manera de convencer.
La presentación me gustó en general. La verdad siempre me ha agradado discutir respecto a las características de la emoción como forma de conocimiento, por lo que el tema que se abordó logró llamar en parte mi atención. No obstante, de pronto considero que algunos fragmentos de la exposición se tomaron muy espontáneamente y no se logró profundizar de modo adecuado por lo mismo, sino que se divagó en ciertas ideas; pequeño detalle despreciable, por suerte, cuando se le compara a los demás análisis que se llevaron a cabo satisfactoriamente.
De tal modo, resulta que la próxima sesión me tocará exponer mi presentación junto con mis compañeros Roberto Aldaba y Pricila Páez. Afortunadamente, considero que el tema que tenemos es bastante bueno y nos dejará realizar un buen trabajo. Ya veremos, entonces, como terminamos con esto. Ahora que estamos retomando todo esto de las presentaciones, admito que me parece algo curioso e interesante cómo es que aspectos tan comunes de la vida diaria (como uno de esos detestables infomerciales) pueden analizarse desde la perspectiva de Teoría del Conocimiento.
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