Novena sesión- 27 de agosto
La sesión de hoy dio seguimiento a la pasada en cuanto a los estudios acerca de cómo la persuasión puede usarse en las diversas áreas del conocimiento. En esta ocasión presentamos nuestras exposiciones Luís Felipe y yo. Él habló acerca de la argumentación que se usa en las Ciencias Naturales y sobre alguna que otra falacia a la que se acude para convencer a una audiencia de algo. Por mi parte, yo hablé sobre la música y los mensajes que ésta transmite tanto en la melodía como el ritmo y, por supuesto, la letra. Debo admitir que me agradó mucho mi presentación. Se me hizo divertida e interesante; supongo que esto se debió a que en verdad adoro la música.
En fin, creo que a la larga, surgieron más preguntas que respuestas durante esta sesión. Esto fue principalmente cuando mis compañeros y yo nos comenzamos a cuestionar: ¿Qué pasaría si alguien no entiende la letra de una canción y sólo capta la melodía? ¿La persuasión llega a funcionar de la misma manera? Si cada quien tiene su propia perspectiva de las Artes, ¿significa entonces que cada quien busca que se le persuada de algo? ¿Nos podemos persuadir a nosotros mismos? Preguntas muy interesantes sin duda. Me agradó esto. Le dio a mi presentación ese toque estilo Teoría del Conocimiento que nos frustra y desespera, por lo que mi trabajo resultó ser muy curioso.
Décima sesión- 29 de agosto
Esta clase sería la última que tratara la persuasión en áreas de conocimiento específicas. El tema era sobre la ecología y cómo se convence a la gente de que tome acción contra el calentamiento global. Sin embargo, ciertos imprevistos dificultaron el trato del tema hasta el punto en que no pudimos encontrar alguna forma de analizarlo en el sentido que debíamos. Por ende, la profesora nos dio una breve recapitulación acerca de los conceptos epistemológicos básicos: actores, áreas y formas de conocimiento, pruebas de verdad, filtros de parcialidad y demás; como un modo de agudizar nuestro sentido de análisis.
Al final, si bien no pudimos cumplir con el objetivo principal como tal, considero que terminamos aprendiendo una que otra cosa útil que estoy seguro nos ayudará tanto a escribir nuestros ensayos como a hacer nuestras presentaciones para las próximas clases (lo que me recuerda que debo ponerme muy atento pues pronto entregaremos uno de los escritos). Y pues bueno, durante la sesión terminamos hablando sobre los distintos tipos de propaganda que se hacen incluso dentro de nuestra preparatoria, dejándome sólo con la pregunta de qué podrá tratar la siguiente clase.
Undécima sesión- 31 de agosto
Durante esta sesión analizamos el uso de falacias y argumentación lógica como método de persuasión. La actividad me encantó. En parejas, tomamos la posición (A) del dueño de una empresa que asegura trata por igual a todos sus empleados y la (B) del empleado de la empresa que asegura sus compañeros y él son injustamente considerados. De ahí, partimos un debate que Javier y yo llevamos a los extremos. Por alguna razón, ni a él ni a mí parecían acabársenos los argumentos. A través de toda la actividad, intentamos persuadirnos con números, porcentajes, ejemplificaciones, analogías, comparaciones y demás.
Si bien durante «la acción» estábamos todos demasiado concentrados para notarlo, ahora que busco percatarme acerca de todo lo que asimilé en esta ocasión, me doy cuenta que en verdad aprendí bastante sobre la persuasión, principalmente porque me vi obligado a aplicarla en una situación real. De hecho, durante esta actividad, me di cuenta de algo que no habíamos considerado en las otras clases: Si bien se trata de apelar a la emoción de las personas que se intenta convencer, resulta necesario también considerar la emoción de uno mismo. Me refiero, por ejemplo, a que, conforme la discusión entre Javier y yo se desarrollaba, nuestras emociones comenzaron a enaltecerse. De pronto parecía que estábamos frustrados, en otros lapsos nos veíamos muy seguros, en otros intimidados. Fue todo un caso. Me pregunto: ¿Qué tanto influirán las emociones de quien persuade en el persuadido? ¿Y qué tal viceversa? Ya veré si podemos revisar estas preguntas en la siguiente sesión.
La sesión de hoy dio seguimiento a la pasada en cuanto a los estudios acerca de cómo la persuasión puede usarse en las diversas áreas del conocimiento. En esta ocasión presentamos nuestras exposiciones Luís Felipe y yo. Él habló acerca de la argumentación que se usa en las Ciencias Naturales y sobre alguna que otra falacia a la que se acude para convencer a una audiencia de algo. Por mi parte, yo hablé sobre la música y los mensajes que ésta transmite tanto en la melodía como el ritmo y, por supuesto, la letra. Debo admitir que me agradó mucho mi presentación. Se me hizo divertida e interesante; supongo que esto se debió a que en verdad adoro la música.
En fin, creo que a la larga, surgieron más preguntas que respuestas durante esta sesión. Esto fue principalmente cuando mis compañeros y yo nos comenzamos a cuestionar: ¿Qué pasaría si alguien no entiende la letra de una canción y sólo capta la melodía? ¿La persuasión llega a funcionar de la misma manera? Si cada quien tiene su propia perspectiva de las Artes, ¿significa entonces que cada quien busca que se le persuada de algo? ¿Nos podemos persuadir a nosotros mismos? Preguntas muy interesantes sin duda. Me agradó esto. Le dio a mi presentación ese toque estilo Teoría del Conocimiento que nos frustra y desespera, por lo que mi trabajo resultó ser muy curioso.
Décima sesión- 29 de agosto
Esta clase sería la última que tratara la persuasión en áreas de conocimiento específicas. El tema era sobre la ecología y cómo se convence a la gente de que tome acción contra el calentamiento global. Sin embargo, ciertos imprevistos dificultaron el trato del tema hasta el punto en que no pudimos encontrar alguna forma de analizarlo en el sentido que debíamos. Por ende, la profesora nos dio una breve recapitulación acerca de los conceptos epistemológicos básicos: actores, áreas y formas de conocimiento, pruebas de verdad, filtros de parcialidad y demás; como un modo de agudizar nuestro sentido de análisis.
Al final, si bien no pudimos cumplir con el objetivo principal como tal, considero que terminamos aprendiendo una que otra cosa útil que estoy seguro nos ayudará tanto a escribir nuestros ensayos como a hacer nuestras presentaciones para las próximas clases (lo que me recuerda que debo ponerme muy atento pues pronto entregaremos uno de los escritos). Y pues bueno, durante la sesión terminamos hablando sobre los distintos tipos de propaganda que se hacen incluso dentro de nuestra preparatoria, dejándome sólo con la pregunta de qué podrá tratar la siguiente clase.
Undécima sesión- 31 de agosto
Durante esta sesión analizamos el uso de falacias y argumentación lógica como método de persuasión. La actividad me encantó. En parejas, tomamos la posición (A) del dueño de una empresa que asegura trata por igual a todos sus empleados y la (B) del empleado de la empresa que asegura sus compañeros y él son injustamente considerados. De ahí, partimos un debate que Javier y yo llevamos a los extremos. Por alguna razón, ni a él ni a mí parecían acabársenos los argumentos. A través de toda la actividad, intentamos persuadirnos con números, porcentajes, ejemplificaciones, analogías, comparaciones y demás.
Si bien durante «la acción» estábamos todos demasiado concentrados para notarlo, ahora que busco percatarme acerca de todo lo que asimilé en esta ocasión, me doy cuenta que en verdad aprendí bastante sobre la persuasión, principalmente porque me vi obligado a aplicarla en una situación real. De hecho, durante esta actividad, me di cuenta de algo que no habíamos considerado en las otras clases: Si bien se trata de apelar a la emoción de las personas que se intenta convencer, resulta necesario también considerar la emoción de uno mismo. Me refiero, por ejemplo, a que, conforme la discusión entre Javier y yo se desarrollaba, nuestras emociones comenzaron a enaltecerse. De pronto parecía que estábamos frustrados, en otros lapsos nos veíamos muy seguros, en otros intimidados. Fue todo un caso. Me pregunto: ¿Qué tanto influirán las emociones de quien persuade en el persuadido? ¿Y qué tal viceversa? Ya veré si podemos revisar estas preguntas en la siguiente sesión.
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